
Juan Alberto Arias, Presidente de Cámara de Comercio e Industrias y Agricultura de Panamá.
Pasantías: el primer paso al trabajo formal En Panamá hay algo que por fin empieza a alinearse: estamos pasando del discurso a la acción en el tema del empleo juvenil. La ley de pasantías, recién sancionada, va en la dirección correcta. Durante años hemos tenido el mismo problema: jóvenes con ganas de trabajar, pero sin experiencia; y empresas que necesitan experiencia para contratar.
Un círculo cerrado que dejaba a muchos por fuera, hoy empezamos a romper ese círculo. Y esta vez hay un cambio importante: no solo se trata de experiencia, también hay un reconocimiento concreto al esfuerzo del joven. La ley establece una asignación mensual de B/.450, con una duración de hasta un año, acompañada de una póliza de riesgo y, muy importante, sin reemplazar empleos formales.
Eso manda una señal clara: la experiencia importa, pero también el valor del trabajo. Pero hay otro elemento que vale destacar. Esta ley no es improvisada, pone reglas. Define cuántos pasantes puede tener una empresa según su tamaño, evita abusos y establece supervisión y sanciones si se incumple. Eso es clave para que funcione.
Las pasantías vienen a ampliar ese camino. Están dirigidas a jóvenes entre 18 y 25 años en formación o con formación académica proveniente de la educación media, universitaria, vocacional o técnica, o menores de edad con título de educación media, justo en la etapa donde se define su entrada al mundo laboral y lo hacen con un enfoque práctico: aprender trabajando, dentro de empresas reales, enfrentando retos reales. Además, al finalizar, esa experiencia queda certificada. Es decir, deja de ser un “intento” y pasa a ser una credencial válida para conseguir empleo. Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá hemos respaldado desde el inició esta iniciativa que hoy ya es Ley de la República, porque funciona acercando al joven al empleo y mejora su empleabilidad de manera concreta.